Aviso sanitario: Este contenido es informativo y educativo. Si sospechas una rotura del tendón de Aquiles o el dolor es muy intenso, acude a urgencias o a tu médico sin demora.
¿Qué es la tendinitis de Aquiles?
Vista lateral medial
Tendinitis de Aquiles
El tendón de Aquiles conecta los músculos de la pantorrilla (gastrocnemio y sóleo) con el calcáneo. Cuando se somete a una carga excesiva o repetida sin tiempo de recuperación suficiente, el tejido tendinoso se irrita e inflama. Hay dos zonas donde el dolor es más frecuente: la inserción en el calcáneo y la porción media del tendón, unos 2-6 cm por encima del talón.
- TENDÓN DE AQUILES — estructura tendinosa
- ZONA DE INFLAMACIÓN — inserción calcánea
- INSERCIÓN — punto de mayor tensión
- CALCÁNEO — hueso del talón
- GASTROCNEMIO — músculo de la pantorrilla
El tendón de Aquiles es el tendón más grueso y resistente del cuerpo humano — capaz de soportar fuerzas de hasta 12 veces el peso corporal durante la carrera. Pero esa resistencia tiene un límite. Cuando la carga acumulada supera la capacidad de regeneración del tejido, aparece la tendinitis.
Técnicamente, los casos crónicos se denominan tendinopatía aquílea — un término más preciso que engloba tanto la inflamación aguda como la degeneración crónica del tejido. En la práctica clínica, el término "tendinitis" es el más usado y reconocido.
Es importante distinguirla de la fascitis plantar y del espolón calcáneo, que también generan dolor en la zona del talón pero afectan estructuras diferentes. En ocasiones coexisten.
Síntomas de la tendinitis de Aquiles
Los síntomas varían según la zona afectada y la fase de evolución. Hay dos presentaciones principales:
Tendinitis de porción media
Zona más frecuente — 2 a 6 cm por encima del talón
- Dolor y rigidez en la parte posterior de la pierna al levantarse por la mañana
- Dolor que mejora con el calentamiento y reaparece después del ejercicio
- Sensibilidad al presionar el tendón con los dedos
- Posible engrosamiento visible del tendón
- Crujidos o crepitaciones al mover el tobillo
Tendinitis insercional
En la inserción del tendón en el calcáneo
- Dolor directamente en la parte posterior del talón
- Empeora al subir escaleras o cuestas
- Sensible al roce del calzado en el talón
- Puede asociarse a una prominencia ósea (exostosis de Haglund)
- Más frecuente en personas sedentarias o con pie cavo
Por qué se produce la tendinitis de Aquiles
La causa principal es siempre la misma: la carga sobre el tendón supera su capacidad de adaptación. Pero hay factores que aumentan ese riesgo:
Factores de entrenamiento
- Aumento brusco del volumen o la intensidad — la causa más frecuente en corredores. El tendón necesita semanas para adaptarse a nueva carga
- Running en cuesta o escaleras — multiplica la tensión sobre el tendón en cada zancada
- Calzado con drop bajo o cambio a minimalista — sin adaptación progresiva, aumenta la carga sobre el tendón de Aquiles
- Superficies duras — asfalto y cemento amplifican el impacto respecto a tierra o hierba
Factores biomecánicos y personales
- Acortamiento del tríceps sural — gemelos y sóleo tensos aumentan la tensión en reposo sobre el tendón
- Hiperpronación — la pronación excesiva genera fuerzas de torsión sobre el tendón
- Pie cavo — concentra la carga en el talón y la inserción del tendón
- Edad — la vascularización del tendón disminuye con los años, ralentizando la regeneración
- Fluoroquinolonas — ciertos antibióticos (ciprofloxacino, levofloxacino) aumentan el riesgo de tendinopatía
Cómo se diagnostica
El diagnóstico es principalmente clínico — el médico o fisioterapeuta examina el tendón y realiza pruebas específicas:
- Palpación del tendón — busca el punto exacto de dolor, engrosamiento y temperatura local
- Test de Thompson — con el paciente boca abajo, se comprime la pantorrilla. Si el pie no se mueve, sugiere rotura del tendón
- Test del arco de dolor — mueve el tobillo para localizar si el dolor es en porción media o en la inserción
- Ecografía — confirma el estado del tendón, detecta degeneración, microrroturas y neovascularización. Es la prueba de imagen más útil
- Resonancia magnética — solo si hay sospecha de rotura parcial o el diagnóstico no está claro
Tratamiento de la tendinitis de Aquiles: de menos a más
La escalera de tratamiento sigue el mismo principio que en otras tendinopatías: empezar por lo más conservador y avanzar solo si no hay respuesta:
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Modificación de la carga — no parar del todo
El reposo absoluto no es la solución en la tendinitis de Aquiles. El tendón necesita carga controlada para regenerarse. Lo que sí hay que hacer es reducir la carga que genera dolor — menos volumen de running, sin cuestas, sin series — y sustituirla por actividad sin impacto (natación, bicicleta, elíptica).
La regla práctica: si el dolor durante la actividad supera 3 sobre 10, para o reduce. Si es 3 o menos, puedes continuar con precaución.
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Elevación del talón — taloneras
Añadir una talonera de 6-10 mm en el calzado reduce la tensión sobre el tendón al disminuir el ángulo de trabajo. Es la medida más inmediata y más sencilla. No es una solución definitiva, pero alivia el dolor en las primeras semanas mientras el tendón se recupera.
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Ejercicios excéntricos de Alfredson — el tratamiento estrella
Los ejercicios excéntricos de gemelo y sóleo son el tratamiento con mayor evidencia científica para la tendinitis de Aquiles. El protocolo de Alfredson (1998) sigue siendo el estándar de referencia. Ver la sección de ejercicios más abajo.
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Fisioterapia
Un fisioterapeuta puede combinar ejercicio terapéutico con terapia manual, ultrasonidos, electrolisis percutánea (EPI) o diatermia para acelerar la regeneración del tejido. Especialmente útil en formas crónicas o recurrentes.
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Ondas de choque extracorpóreas
Con evidencia sólida en tendinopatía aquílea crónica. Estimulan la regeneración del tejido y reducen el dolor. Se aplican en 3-5 sesiones semanales. Eficacia del 60-80% en casos resistentes al tratamiento conservador.
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Infiltración de PRP (plasma rico en plaquetas)
Las infiltraciones de PRP tienen evidencia moderada en tendinopatías crónicas. Son una alternativa a los corticoides — que están contraindicados en el tendón de Aquiles por el riesgo de debilitamiento del tejido y rotura.
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Cirugía — último recurso
Solo cuando todo lo anterior falla durante más de 6 meses. Consiste en el desbridamiento del tejido degenerado. El 90% de los pacientes no llega a necesitarla.
Ejercicios para la tendinitis de Aquiles
Los ejercicios excéntricos son el tratamiento más respaldado científicamente. La clave es la fase de bajada lenta y controlada — es ahí donde ocurre el estímulo de regeneración del tendón:
1. Elevaciones excéntricas de talón en escalón (gemelo)
Posición: De pie en el borde de un escalón, apoya solo la parte delantera del pie.
Ejecución: Sube con las dos piernas (fase concéntrica). Baja lentamente solo con la pierna afectada en 3-4 segundos (fase excéntrica). La bajada debe llegar por debajo del nivel del escalón.
Pauta: 3 series de 15 repeticiones, dos veces al día. Puede doler durante el ejercicio — es aceptable si el dolor no supera 5 sobre 10 y desaparece al acabar.
Progresión: Cuando hagas 3×15 sin dolor, añade peso con una mochila o chaleco lastrado.
2. Elevaciones excéntricas con rodilla flexionada (sóleo)
Posición: Igual que el anterior pero con la rodilla ligeramente flexionada durante toda la ejecución.
Por qué importa: El sóleo trabaja principalmente con la rodilla doblada. Si solo haces el ejercicio con rodilla estirada, estás trabajando el gemelo pero no el sóleo — y ambos contribuyen a la tensión sobre el tendón de Aquiles.
Pauta: 3 series de 15, dos veces al día, junto con el ejercicio anterior.
3. Estiramiento del tríceps sural en pared
Posición: De pie frente a una pared, pie afectado detrás.
Ejecución: Con rodilla estirada (gemelo) — 30 segundos. Con rodilla ligeramente flexionada (sóleo) — 30 segundos. Repite 3 veces cada variante.
Cuándo: Siempre después de los ejercicios excéntricos y antes de cualquier actividad física. Nunca como único tratamiento — el estiramiento solo no regenera el tendón.
4. Equilibrio monopodal progresivo
Posición: De pie sobre la pierna afectada.
Progresión: Ojos abiertos → ojos cerrados → superficie inestable (cojín, bosu) → con movimiento de brazos.
Por qué: La tendinitis de Aquiles altera el control neuromuscular del tobillo. Este ejercicio lo restaura y reduce el riesgo de recaída.
Pauta: 3 series de 30 segundos por nivel, una vez al día.
Tendinitis de Aquiles y running: cuándo y cómo volver
Esta es la pregunta que más obsesiona a los corredores con tendinitis. La respuesta no es "para completamente" — es "reduce y adapta".
Lo que puedes hacer mientras te recuperas
- Natación — sin impacto, mantiene la forma cardiovascular
- Bicicleta — carga mínima sobre el tendón
- Elíptica — algo más de carga que la bici pero sin impacto
- Running en agua (deep water running) — simula la zancada sin impacto
- El trote suave en llano con dolor menor de 3/10 suele ser aceptable en fases no agudas
Señales de que puedes retomar el running
- Sin rigidez matutina durante al menos 5 días seguidos
- Sin dolor al caminar 30 minutos a buen ritmo
- Puedes hacer 20 elevaciones de talón en una sola pierna sin dolor
- Llevas mínimo 6 semanas con el protocolo excéntrico
- El fisioterapeuta o médico te da el visto bueno
Cuando vuelvas al running, sigue el mismo principio que en la vuelta al running tras fascitis plantar — progresión de no más del 10% de volumen por semana, sin cuestas las primeras 4 semanas, superficie blanda siempre que sea posible.
Estas señales requieren valoración médica inmediata
- Dolor repentino e intenso en el tendón durante el ejercicio — posible rotura
- Sensación de "latigazo" o golpe en el talón al correr o saltar
- Incapacidad para ponerte de puntillas en la pierna afectada
- Hinchazón muy marcada y hematoma que aparece rápidamente
- Dolor intenso en reposo que no cede con analgésicos
- Estás tomando antibióticos fluoroquinolonas (ciprofloxacino, levofloxacino) y aparece dolor en el tendón
La rotura del tendón de Aquiles es una urgencia ortopédica. Si sospechas que puede haber rotura — especialmente si no puedes hacer fuerza con el pie — acude a urgencias ese mismo día.
Qué puede ayudarte
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Referencias científicas
- Alfredson H, Pietilä T, Jonsson P, Lorentzon R. Heavy-load eccentric calf muscle training for the treatment of chronic Achilles tendinosis. Am J Sports Med. 1998;26(3):360-366. doi:10.1177/03635465980260030301 — PubMed 9617396
- Beyer R, Kongsgaard M, Hougs Kjær B, Øhlenschlæger T, Kjær M, Magnusson SP. Heavy slow resistance versus eccentric training as treatment for Achilles tendinopathy. Am J Sports Med. 2015;43(7):1704-1711. doi:10.1177/0363546515584760 — PubMed 25926457
- Maffulli N, Longo UG, Maffulli GD, Khanna A, Denaro V. Achilles tendon ruptures in elite athletes. Foot Ankle Int. 2011;32(1):9-15. doi:10.3113/FAI.2011.0009 — PubMed 21288415
- NHS. Achilles tendinopathy. nhs.uk. Disponible en: nhs.uk/conditions/tendinopathy
Recurso educativo de Javier Berrio. No reemplaza valoración profesional.
Dudas frecuentes sobre la tendinitis de Aquiles
Una tendinitis aguda bien tratada mejora en 6-8 semanas. Las formas crónicas o mal tratadas pueden tardar 3-6 meses. El factor más determinante es seguir el protocolo de ejercicios excéntricos de forma constante durante al menos 12 semanas y no reiniciar la actividad demasiado pronto.
En la fase aguda, no. Una vez controlado el dolor, puedes retomar el running de forma muy progresiva. La regla: si el dolor durante la carrera supera 3 sobre 10, para. Si es menor, puedes continuar con precaución y reducción de volumen.
El hielo puede aliviar el dolor en la fase aguda aplicado 15-20 minutos tras la actividad. Sin embargo, la evidencia sobre el hielo en tendinopatías crónicas es limitada. Lo más importante no es el hielo sino los ejercicios excéntricos, que son el único tratamiento que produce cambios estructurales reales en el tendón.
Una tendinitis crónica no tratada puede debilitar el tejido y aumentar el riesgo de rotura. Sin embargo, la rotura completa es relativamente poco frecuente sin factores de riesgo específicos como el uso de fluoroquinolonas o infiltraciones de corticoides. Seguir el tratamiento correcto reduce significativamente ese riesgo.