Aviso sanitario: Esta guía es orientativa y no sustituye el diagnóstico de un profesional. El dolor bajo el dedo gordo puede tener varias causas; un dolor intenso, de inicio brusco o que no mejora debe ser valorado por un podólogo o médico.
¿Qué es la sesamoiditis?
Bajo la articulación del dedo gordo del pie tienes dos huesos diminutos, del tamaño de un guisante, llamados sesamoideos. No están unidos al resto del esqueleto como los demás huesos: están incrustados dentro de un tendón (el del flexor del dedo gordo). Su función es ingeniosa — actúan como una polea que da fuerza al impulso del dedo gordo y, a la vez, absorben parte del impacto cada vez que apoyas y despegas el pie del suelo.
El problema es que esos dos huesecillos soportan una carga enorme: por ahí pasa buena parte de tu peso en cada paso, sobre todo en la fase de impulso. Cuando se irritan o inflaman ellos o los tendones que los rodean —normalmente por sobrecarga repetida— aparece la sesamoiditis: dolor en la base del dedo gordo que empeora con la actividad.
Es, en esencia, una lesión por sobreuso del antepié. Y como esos huesos reciben mucha carga y descansan poco, puede ser molesta de curar si no se le quita presión a tiempo.
Síntomas: cómo reconocer una sesamoiditis
El cuadro es bastante característico una vez que sabes qué buscar:
- Dolor en la base del dedo gordo, en la zona de apoyo del antepié (la "bola" del pie), no en la articulación de arriba sino justo debajo.
- Sensación de caminar con una piedra bajo el dedo gordo — es la descripción que más repiten quienes la sufren.
- Empeora al impulsarse: en el momento de despegar el pie del suelo al caminar o correr, que es cuando los sesamoideos reciben más carga.
- Dolor al doblar el dedo gordo hacia arriba, y rigidez para moverlo.
- Sensibilidad al presionar directamente la zona con el dedo.
- A veces, hinchazón leve y, si hubo un trauma, enrojecimiento y calor.
Una pista típica: la persona empieza a caminar "raro", apoyando el pie por el borde externo para evitar cargar el dedo gordo. Ese cambio de pisada, mantenido, puede acabar generando molestias en otras zonas del pie, así que conviene no arrastrarlo mucho tiempo.
¿Sesamoiditis o fractura del sesamoideo?
Esta es la distinción clave, porque cambia por completo el manejo y la urgencia. Bajo el dedo gordo, el mismo dolor puede ser una sesamoiditis (irritación por sobrecarga) o una fractura del sesamoideo (el hueso roto o fisurado). La diferencia está sobre todo en cómo empezó:
| Sesamoiditis | Fractura del sesamoideo | |
|---|---|---|
| Cómo empieza | Progresiva: una molestia que va a más con la carga | De golpe, tras un impacto o apoyo brusco |
| Intensidad inicial | Leve al principio, aumenta con los días/semanas | Dolor agudo desde el primer momento |
| Apoyo | Molesto pero posible | Muy difícil o imposible apoyar bien |
| Causa típica | Sobreuso repetido (correr, saltar, bailar) | Traumatismo o caída concreta |
| Diagnóstico | Clínico + ecografía si hace falta | Radiografía; a veces resonancia o gammagrafía |
El dolor bajo el dedo gordo también puede deberse a otras causas como la metatarsalgia (dolor más general del antepié) o tener relación con un hallux valgus que altera el reparto de cargas. Si no tienes claro de dónde viene tu dolor, nuestra herramienta de orientación por zonas puede ayudarte.
Causas y factores de riesgo
La sesamoiditis es casi siempre una lesión por carga repetida sobre el antepié. Los desencadenantes y factores que la favorecen:
- Deportes de impacto sobre el antepié: running, baloncesto, danza y ballet (estar de puntillas es especialmente exigente para los sesamoideos), deportes con saltos y cambios de ritmo.
- Aumentos rápidos de carga: subir kilómetros, series o cuestas de golpe sin dar tiempo al pie a adaptarse — el error clásico del corredor.
- Calzado que concentra presión en el antepié: tacones, punteras estrechas, y sobre todo suelas finas o muy flexibles que no protegen la zona.
- Forma del pie: un arco alto (pie cavo) concentra más carga en el antepié; un primer dedo o un primer radio con cierta morfología también modifican el reparto de presiones.
- Caminar mucho descalzo sobre superficies duras.
Como ves, casi todos son factores modificables — y ahí está la buena noticia: corregir lo que sobrecarga la zona es la mitad del tratamiento.
Tratamiento de la sesamoiditis, por fases
El tratamiento es conservador en la inmensa mayoría de los casos y funciona por fases. La idea central es sencilla: quitar carga de los sesamoideos para que se desinflamen, y luego volver a la actividad sin repetir lo que la causó.
Descarga y reposo relativo
Reducir o suspender la actividad que provoca el dolor (correr, saltar). No significa parar del todo, sino bajar el impacto. Hielo tras la actividad si hay inflamación, y antiinflamatorios solo si un profesional lo indica. Es la fase donde se gana o se pierde: seguir cargando la zona perpetúa el problema.
Calzado y almohadillas de descarga
Calzado de suela gruesa y rígida que reduzca la flexión del antepié, con buena amortiguación y sin tacón. Las almohadillas de descarga (que reparten la presión alrededor de los sesamoideos en lugar de sobre ellos) alivian mucho. A veces se venda el dedo gordo ligeramente flexionado hacia abajo para reducir la tensión.
Plantillas ortopédicas
Cuando hay un factor biomecánico detrás (pie cavo, mal reparto de cargas), unas plantillas a medida con descarga selectiva de la zona del sesamoideo son la herramienta más eficaz para resolver y, sobre todo, evitar recaídas. Es lo que diferencia "que se me pase" de "que no vuelva".
Vuelta progresiva y fortalecimiento
Una vez controlado el dolor, vuelta gradual a la actividad —nunca de golpe al nivel previo— y ejercicios para mejorar el rango de movimiento y la fuerza del dedo gordo, idealmente guiados por un fisioterapeuta. Subir la carga poco a poco es lo que evita recaer.
Solo una minoría de casos resistentes, que no mejoran tras meses de tratamiento conservador bien hecho, requieren valorar infiltraciones u opciones quirúrgicas. La gran mayoría se resuelve con las cuatro fases de arriba.
Cómo prevenir la sesamoiditis (y las recaídas)
- Progresa la carga poco a poco: si corres o saltas, sube kilómetros e intensidad de forma gradual. La regla de no aumentar bruscamente el volumen evita la mayoría de estas lesiones.
- Cuida el calzado: suela con amortiguación, evita las suelas finas y flexibles para el deporte de impacto y los tacones para el día a día.
- Atiende la forma de tu pie: si tienes el arco alto o tiendes a sobrecargar el antepié, las plantillas preventivas reparten mejor la presión.
- No ignores las primeras molestias: la sesamoiditis avisa. Cogida pronto, se resuelve en semanas; arrastrada meses, se complica.
Si eres corredor, gran parte de esto se solapa con la prevención general de lesiones por impacto — tienes más en nuestra guía de biomecánica del pie en el deporte.
Estas señales piden valoración profesional
- Dolor intenso de inicio brusco tras un golpe o mal apoyo (descartar fractura)
- Imposibilidad de apoyar bien el pie
- Hinchazón, enrojecimiento o calor marcados
- El dolor no mejora tras 2-3 semanas de descarga y cambio de calzado
- Recaídas repetidas cada vez que retomas la actividad
- Tienes diabetes o problemas de circulación
Ante cualquier duda, consulta a tu médico o podólogo.
Dudas frecuentes sobre la sesamoiditis
Es la inflamación e irritación de los huesos sesamoideos —dos pequeños huesos del tamaño de un guisante situados bajo la articulación del dedo gordo— y de los tendones que los rodean. Provoca dolor en la base del dedo gordo que empeora al impulsarse al caminar o correr.
La sesamoiditis suele aparecer de forma progresiva: empieza como molestia y va a más con la carga. La fractura aparece de golpe tras un impacto, con dolor agudo desde el primer momento e imposibilidad de apoyar bien. Ante un dolor intenso de inicio brusco, hay que descartar fractura con una prueba de imagen.
Con tratamiento correcto, los casos leves mejoran en pocas semanas; los más establecidos pueden tardar varios meses, porque los sesamoideos reciben mucha carga y reposan poco. La clave es eliminar el factor que sobrecarga la zona y retomar la actividad de forma progresiva.
Calzado de suela gruesa y rígida que reduzca la flexión del antepié, con buena amortiguación y sin tacón. Evita suelas finas y muy flexibles, tacones y caminar descalzo sobre suelo duro. Las almohadillas de descarga y las plantillas que alivian la presión sobre los sesamoideos ayudan mucho.
No mientras haya dolor. Es una lesión por sobrecarga, así que seguir corriendo perpetúa la irritación e impide la curación. Reduce o suspende el impacto, trata la zona y vuelve de forma progresiva una vez controlado el dolor, corrigiendo lo que lo causó.
Referencias científicas
- Manual MSD (versión para público general). Sesamoiditis. msdmanuals.com. Disponible en: msdmanuals.com
- American Academy of Orthopaedic Surgeons (AAOS). Sesamoiditis / Sesamoid Injuries in the Foot. OrthoInfo. Disponible en: orthoinfo.aaos.org
- Cleveland Clinic. Sesamoiditis. my.clevelandclinic.org. Disponible en: clevelandclinic.org
Recurso educativo de Javier Berrio. No reemplaza valoración profesional.